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viernes, 3 de febrero de 2012

GRAN BRETAÑA a mitad del ocaso

GRAN BRETAÑA Y EL DESTINO DEL PARADIGMA CAPITALISTA

GRAN BRETAÑA Y EL DESTINO DEL PARADIGMA CAPITALISTA
Por Walter Moore
En un cable, que envía desde Londres para La Nación, mi amiga Graciela Iglesia, cuenta la actual situación que vive Inglaterra, en un relato que es muy raro de encontrar en los medios de difusión “independientes”. Esta es una síntesis:
El Parlamento de Gran Bretaña ha revelado que la brecha entre pobres y ricos ha alcanzado proporciones alarmantes, y que esto se refleja en niveles de mortandad de la población, que hoy son más grandes que en los países menos desarrollados de África. En Gran Bretaña la mortalidad es de 1.500 personas cada 100.000, mientras en Botswana es de 1.462 y en Ruanda de 1.427.
Oficialmente, se atribuye este proceso al el enorme desempleo, que ocurre en las regiones más pobres de ese país, resultado de la desaparición de industrias y de explotaciones tradicionales como la minería. La mayor mortalidad ocurre porque las personas sin trabajo no se alimentan bien y adquieren hábitos perjudiciales como el alcoholismo y la drogadicción, lo cual incrementa los niveles de violencia, hasta llevar al suicidio y al asesinato, además de las enfermedades propias del enorme stress que padecen los desocupados.
El artículo comenta que, la baja generalizada del consumo durante el último año, ha ocasionado el cierre de 20 negocios por día en forma definitiva, mientras que los comercios que venden productos Premium aumentan sus niveles de ventas y ganancias en forma notable.
Esto ya había sido advertido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que estimó que, ese país, el 10% más rico tiene 12 veces más ingresos que el 10% más pobre, siendo esta una situación mucho peor que la del resto de Europa, que mantiene una diferencia de 9 veces entre estos dos grupos.
GRAN BRETAÑA Y EL PARADIGMA CAPITALISTA
No existen dudas que fue en este país donde se desarrolló primero, no sólo la estructura social capitalista, sino la doctrina que lo fundamenta. Después de cuatro siglos de hegemonía, de haber creado un imperio global, y de adaptarse a su lugar de segundón de su antigua colonia, este es hoy, el destino del proceso histórico del más puro capitalismo.
En Inglaterra se encuentran los principales centros especulativos del mundo, su bolsa sigue siendo una de las más importantes, y la City londinense ha sido, desde siempre, el Vaticano del Capitalismo, pues disfruta del mismo privilegio extraterritorial con respecto al Estado británico. Y tampoco, ningún otro país, ha logrado sostener una red formal de otros países dependientes económicamente, como ha logrado Gran Bretaña al organizar el Commonwealth.
También fue la muy británica Dama de Hierro: Margaret Thatcher la que puso en marcha el “liberalismo salvaje”, entregando a las corporaciones bienes que fueran acumulados con recursos populares durante años. También fue ella la que inauguró la actual etapa de resolución de los problemas políticos inventando guerras, primero con Malvinas y luego con Yugoeslavia, know how que aprovecha Estados Unidos para ocultar su decadencia.
También fueron los británicos los que instalaron los primeros paraísos fiscales en islas pertenecen al Commonwealth, y usaron los narcóticos como instrumento de dominación política en momentos en que China se encontraba en decadencia[1], y fueron ellos los desarrollaron las bases del actual anarco-capitalismo.
Estos políticos, probablemente los más hábiles del mundo, (controlaron medio planeta desde una isla no muy grande), han llegado ahora a esta situación crepuscular. A diferencia de Grecia o Italia, no estalla, a pesar de encontrarse peor que ellos, porque el pueblo británico ha sido entrenado en la sumisión y el sacrificio.
Hoy, “la ansiedad y el pesimismo son las dos palabras que mejor describe el ánimo general de los británico”, según nos cuenta Graciela Iglesias[2].
En otras palabras, cuando una cultura se queda sin futuro, está llegando al final de su historia. Los primeros que triunfaron en este proyecto, el Capitalismo, parece que van a convertirse en los primeros en fracasar. Y a pesar de la prudente distancia que ha tomado de ellos el resto de Europa, sus vicisitudes no son menores.
LOS CIPAYOS ARGENTINOS SE QUEDAN SIN ARGUMENTOS
Aquellos grupos que siempre se han inspirado en las lecciones de estas culturas invasoras, no se resignan a “poner las barbas en remojo”. Su historia les impide aceptar que ahora nuestros países son los que marcan el rumbo, y que los grupos más lúcidos del Anciano Continente quieren copiar nuestras soluciones para los problemas en que ellos se han metido solos, mientras a nosotros, fueron ellos, los que nos los inventaron.
Por ejemplo, es un rumor muy fuerte que intentarán instalar un sistema de “cuasi monedas”, igual al que usamos nosotros a partir del Patacón, resucitando las monedas nacionales, pero con fecha de vencimiento. Así realizaran una tímida aplicación de los principios económicos trazados por el economista germano-argentino Silvio Gesell, para seguir el ejemplo de cerrar las economías locales, y proponer una “tasa de desinterés” destinada a dar velocidad a la circulación monetaria que reactive el consumo local y el sistema productivo que lo abastece.
Aunque el Banco Central Europeo está construyendo su propio “Muro de Dinero”, emitiendo otros 500.000 millones de euros para salvar a los bancos, la ola de quiebras crece: con respecto al año pasado aumentó un 26% en Grecia, el 20% en España, y en Italia crece al menos en un 15%. Alemania que sigue trabajando, disminuyó sus quiebras en 0,7%.
Nosotros también podemos aprender algo de ellos: Mientras nuestro Banco Central emite nada más que el 30% de nuestro PBI, ellos superan cada día el 100% que en general tenían antes del disparate de la instalación del euro. O sea que, a diferencia de los industrializados, y sin otro motivo que el control que ellos ejercen sobre nuestro Banco Central, los argentinos dejamos de emitir cada año, el 70% de 1,44 billones de pesos, o sea que, con sólo emitirlos, podríamos invertir cada año 1.000.000 millones de pesos más para incentivar la economía, y crear velozmente un gran progreso económico.
Los europeos no pueden destinar estas enormes masas de dinero a la economía física porque su continente está, en su mayor parte, construido, y gran parte del consumo suntuario al que acceden se hizo a costa de las exacciones al Tercer Mundo. Durante cuatro década vivieron endeudándose, emitiendo papeles sin respaldo, y ahora, cualquiera que pida algo real a cambio de estos papeles, desatará una caída “en dominó” de todo el sistema financiero estafador.
En cambio, en nuestro país está todo por hacerse, la economía real puede aplicarse al desarrollo de la infraestructura que nos falta, la industria que sustituya las importaciones, las ciudades que equilibren la población, la flota mercante, los ferrocarriles, y tantas cosas más que pueden lograrse aplicando anualmente ese billón de pesos que no emitimos. La condición para hacerlo es eludir todos los aspectos especulativos, y en especial su cambio por monedas decadentes (sin respaldo real) como el dólar o el euro.
Así, en los cuatro próximos años podríamos convertir a la Argentina en una verdadera potencia. Y como decía el General Perón, no se trata de aumentar los sueldos por decreto: si se crea más trabajo, la demanda de trabajadores lleva los sueldos naturalmente hacia arriba.
Ahora, que tenemos una tarea gigantesca por delante, no sólo reconstruir nuestra patria, demolida sistemáticamente durante medio siglo, por las oligarquías tradicionales asociadas con los imperios de turno, sino que debemos, paralelamente, desarmar la estructura que consolidó la dependencia y la pobreza en uno de los países destinados a ser de los más prósperos del mundo, para lo cual debemos replantear, también de raíz todo este sistema educativo que forma perdedores e inútiles.
Reparado lo más grave, 2012 será el principio del cambio que la Historia nos demanda, nuestros enemigos están débiles, nuestros amigos están más próximos, nuestro pueblo está optimista y de buen ánimo. Es el momento de pensar y actuar en grande.
Buenos Aires, 11 de enero de 2012