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lunes, 7 de marzo de 2011

HISTORIAS fantasticas de fantasmas (2)

El mundo está plagado de alcahuetes y criminales y en un lugar del hemisferio sur, de algún país de África o de América, que trato de no recodar pasó lo siguiente:
Así siguieron los días del proceso, orden aparente, corruptela y crimen por detrás.
De acá, Nunca Existio,  no se llevaron a nadie, no había militantes suficientemente fuertes para que se los llevaran, pero hubo varios chismes que pusieron en riesgo a algunos vecinos honorables.
Algunos como el caso de un comerciante amigo perdieron mucho dinero, que tuvieron que dejar para evitar problemas.
Ese fue el caso de un almacenero, peronista, que tenía dos hermanos, radicales, también comerciantes y fue delatado por algún alcahuete de la municipalidad por incumplimiento de la ley de abasto.
Lo acusaron, falsamente, de retener azúcar, elemento que no había disponible a los mostradores por el caos general que sufría el país.
Lo visito primero un grupo armado que irrumpió al almacén, dejando afuera el camión verde con soldados apuntando con ametralladoras pesadas, los hijos pequeños entonces se aferraban a los pantalones del almacenero y lloraban, porque había sacada a todos y la señora, su mama también, a la rastra a un patio interior; mientras las tropas revisaban el galponcito del fondo en busca de las bolsas de azúcar que nunca encontraron, por que no estaban.
El señor, que ya dije antes era un prospero almacenero, había juntado peso por peso para comprar una chacra que unos colonos cuyos hijos tenían trabajo de marineros y en el sur,  venderían las tierras, pondrían a plazo fijo, que estaba alto, según las técnicas del orejón, para bajar la inflación, y se vendrían al pueblo a vivir sus últimos años.
La chacra era codiciada por algún funcionario, que término comprando, a precio vil, por que el único oferente contrario debió dejar los ahorros en manos de los coimeros de la secretaria de comercio y la patota de los milicos que los acompañaban.
Una vez que termino la revisación de la casa, sin orden de allanamiento y del almacén y galponcito del fondo se entrego un acta y una citación para la capital de Chamamelandia.
Allá fue nuestro vecino, en el tren que sin saber tenía pocos años de vida; llego a la capital y después de un interrogatorio, que aparentemente fue muy violento y amenazante, dejo sus ahorros y su reloj de oro que era regalo de su padre en manos de las ratas militares y civiles del proceso de reorganización.
El almacén siguió vivo y hoy funciona todavía, el dueño falleció se llevo con el los nombres de los civiles y militares que le robaron.
Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad