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sábado, 10 de abril de 2010

CORRUPTELA en todos lados


RECORDANDO
Hace unos años, los suficientes para que no me acuerde de la cara de la cajera, en un supermercado de Chajarí, a horas de la Navidad, fui testigo, y me jure no contarlo mientras me acordara de la cara de la cajera para no perjudicarla.
La cola era bastante larga, delante mío una pareja joven, con una criatura, que no recuerdo el sexo, llevaban dos canastos repletos; con cosas habituales para las fiestas de fin de año, me llamo la atención, y por eso lo había contado en uno de los carritos habían 18 botellas de vinos y champagne, los vinos eran realmente de alto precio, pensé que debía comprar para alguna familia numerosa y de buen pasar económico.
Cuando llegaron a la caja me fue inevitable observar cómo iba la cuenta, y me quedo grabado los 18 kilos de asado que pasaron por caja; se les había quedado unos bancos de plástico tipo taburete y se los pase, la señora casi sin darse vuelta los recibio y paso a su marido, no me dijo ni gracias, no me gusto la actitud, muy fea, cargaron todo, hasta carbón, y muchas cosas de precios altos, como los turrones más caros, la cajera tiro la cuenta y se dirigió a otro lugar a buscar un cuaderno, llevando consigo una tarjeta, volvió y anoto en un cuaderno, todo era muy raro.
Le dijo todavía le quedan cuatro.. y la señora interrumpió cuatro mil quinientos veinte y cinco…si dijo la cajera. Yo coloque mis cosas y la note contrariada, las mejillas estaban enrojecidas, como furiosa, y me dijo con mucha claridad, que puedo recordar, a pesar de no recordar el rostro amable que tenia siempre: lo que más bronca me da es que es la comida de los alumnos, y yo no puedo hacer nada porque me quedo sin trabajo, allí comencé a olvidar  su rostro.
Siguió contando que la señora era maestra rural y que el gobierno la había dado una tarjeta (cartón corporativo dicen los brasileros) donde había un deposito para gastar en la merienda de los alumnos, para incentivar el compre local y no centralizar las compras. Fantástico, mientras la maestra no sea una vulgar ladrona, que compraba pequeños lujos para pasar las fiestas mientras algunos de sus alumnos; estamos hablando de una zona rica;  no tendrían para comer algo diferente la noche de navidad, que tendrían que ver 18 botellas de vinos de 35 dólares con la merienda, 4 taburetes de plásticos, 18 kilos de asado, que todavía recuerdo, con la merienda de clases que habían terminado hace casi un mes.  
La cajera anotaba en el cuaderno y luego hacian la factura con fideos, pan, leche... Pensé entonces, y de vez en cuando me vuelve a la memoria este recuerdo,  es posible que esta señora y su esposo digan por allí de vez en cuando, en alguna reunión, que los políticos son todos corruptos, me imagino también lo que enseña, y el acto justo a la hora de colocar notas.     
Ellos se acuerdan, la cajera también, al dueño del súper no le importa y yo también y mucha gente sufre.