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miércoles, 17 de febrero de 2010

PEPE MUJICA cuando la moral va mas alla de las leyes y las ideas comienza la construcción

> Señoras y señores
>
> Directores y Delegados Zonales
>
> de la Sociedad Rural Argentina
>
>
>
> Queridos amigos:
>
> La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo.
>
> Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me
> hubiera atrevido a soñar.
> Casi todas son inmerecidas.
> Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón
> de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes.
> ¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra.
> Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa’ tirar pa’ arriba.
>
> ¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald
> que nadaba en una piscina llena de billetes?
> El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero.
> Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas
> llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena.
> Cuanto más ajena, mejor.
> Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor.
> El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia:
> “Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”.
> Por una vez estamos de acuerdo.
> ¡Si estaremos de acuerdo!
> Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador
> leído, lo digo buscando con ustedes.
> Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es
> definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa.
> Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite.
> Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería.
> Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo
> intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí y con los
> muchos más que no están.
>
> DE TODAS LAS DISCIPLINAS
> Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras
> conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de
> trabajo afines. Pero van a encontrar mucho más caras que les son
> desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido la
> heterogeneidad.
> Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los
> que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio
> en la sociedad.
> Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias
> sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la
> educación, del derecho y del carnaval.
>
> Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la
> macroeconomía, de la microeconomía, de la economía comparada y hasta
> alguno de la economía doméstica.
> Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden
> contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país.
> Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que
> queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los
> complejos
> procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí está reunido.
> Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto
> como este no alcance el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen
> ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas.
> No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro
> placer de hacerlo.
> Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un
> cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.
>
> INTELIGENCIA DISTRIBUIDA
> Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera,
> en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su
> capacidad de pensar.
> La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida.
> Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las
> universidades, sino la que anda por la calle.
> La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un
> autoelevador o para programar una computadora.
> Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.
> Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera.
> Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para
> el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa,
> hambrienta de conocimiento y muy inconformista.
> Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber.
> Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio
> cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo.
> Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los
> hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta
> procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”.
> O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese
> espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la
> velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.
> Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir
> jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la
> pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que
> la hacen rebotar.
>
> CAPACIDAD DE INTERROGARSE
> Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”.
> Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”.
> Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más
> dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para
> buscarlos por Internet.
> Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe.
> En otras palabras, van a estar todas las respuestas.
> Lo que no van a estar son todas las preguntas.
> En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa.
> En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos
> esfuerzos de investigación y aprendizaje.
> Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan
> hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar
> el
> mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural
> de mirar el mundo.
> Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida.
> Y sobre todo, queridos amigos, se contagia.
> En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la
> actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla.
> O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido
> los encargados de encender la admirable alarma.
> Por favor, vayan y contagien.
> ¡No perdonen a nadie!
> Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en
> los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de
> baño.
> Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque
> se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una
> generación tras otra.
>
> EL CONOCIMIENTO ES PLACER
> Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos
> productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia.
> Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
> Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no
> sólo hay esfuerzo sino también placer.
> Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que
> entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo
> queda el placer.
> Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un
> punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y
> es puro disfrute.
> ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
> Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el
> Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de
> consumos intelectuales.
> No porque sea elegante sino porque es placentero.
> Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede
> disfrutar un plato de tallarines.
> ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
> Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de
> shopping centers.
> En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de
> bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos…
> No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
> Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige
> arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar
> de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
> Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a
> Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar
> cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera
> aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los
> frívolos.
> Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero
> también para ir a los conciertos o a los parques.
> Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se
> alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
> Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
> En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los
> uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada…
>
> INCONFORMISMO
> Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en
> el ADN del trabajo intelectual.
> Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo.
> Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de
> inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás.
> En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda
> somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran Carlos
> Quijano.
> Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la
> tarea de ser la conciencia crítica de la nación. Anduvieron con
> alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos.
> Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón.
> Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la
> democracia.
> ¡Qué íbamos a ser campeones de nada! Y menos en esos años, en las
> décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos
> conseguir fue la del país de Latinoamérica que menos creció en veinte
> años.
> Sólo nos superó Haití en ese ranking.
> Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista.
> Con todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más
> humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo.
> Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo
> debajo de la piel al Uruguay entero.
> Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la
> inteligencia distribuida.
> Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el
> inconformismo distribuido.
> El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a
> preguntarnos si lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor.
> El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen.
> Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza.
> Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta
> conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca
> lechera.
> Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer.
> Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado.
> Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural,
> eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su
> periferia.
> Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades
> y a lo que hacen.
> Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el
> lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza.
> Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo
> suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad.
>
> LA EDUCACION ES EL CAMINO
> Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un
> nombre y se llama educación.
> Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar.
> Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos
> decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo
> educativo y sostenerlo en el tiempo.
> Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a
> ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras
> demandas.
> Pero hay que hacerlo.
> Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
> Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro
> tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de
> acceso al conocimiento.
> Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión
> en colores, después las transmisiones por satélite.
> Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales,
> incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e
> Italia.
> Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo
> servía para procesar números.
> Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
> Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
> Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
> O como los que vieron el fuego por primera vez.
> Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
> Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los
> museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y
> todos los libros del mundo. Y probablemente todas las películas y
> todas las músicas del mundo. Es abrumador.
> Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los
> uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
> Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
> Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que
> hablábamos antes.
> Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las
> preguntas que valen la pena.
> Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano
> de información, acá abajo preparándonos para la navegación
> trasatlántica.
> Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza
> terciaria masificada.
> Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
> Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma
> con el que los chinos se entienden con el mundo.
> No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
> Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la
> explosión universal del conocimiento.
> Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica.
> Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
> No hay tarea más grande delante de nosotros.
>
> EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO
> Queridos amigos, estamos en tiempos electorales.
> En benditos y malditos tiempos electorales.
> Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros.
> Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada.
> Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen
> dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la
> peor democracia a la mejor dictadura.
> En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos,
> fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y
> desfilamos frente al soberano.
> Hay adrenalina y entusiasmo.
> Pero después, alguien gana y alguien pierde.
> Y eso no debería ser un drama.
> Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá
> encontrando las fórmulas hacia el bienestar.
> Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner
> el hombro.
> Y estoy seguro de que ustedes también.
> La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos.
> Y precisan aún más de su actitud idealista.
> Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para
> servirnos del Estado.
> La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable.
>
> Gracias por acompañarme.-
> Pepe Mujica.
>